Petroglifos en el raudal de Angostura I del río Guayabero, al sur de la serranía de La Macarena.
Fotografía: Angélica Montes Arango
La maloka es la casa comunitaria tradicional de muchos pueblos indígenas de la Amazonia.
Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero
Algunas evidencias arqueológicas sugieren que la Amazonia ha estado habitada por seres humanos desde hace alrededor de 20.000 años.
Fotografía: Archivo iM Editores
Petroglifos en la comunidad indígena de Cocoviejo, en inmediaciones de la confluencia de los ríos Guaviare e Inírida.
Fotografía: Juan Manuel Díaz Merlano
Las manifestaciones rupestres son la evidencia más directa e inequívoca de la presencia humana en tiempos prehistóricos.
Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero
Fragmentos de cerámica, herramientas líticas y restos humanos de más de 2.000 años de antigüedad han sido encontrados en Cerro Azul, departamento del Guaviare.
Fotografía: Angélica Montes Arango
En la región del Escudo Guayanés, la mayoría de los petroglifos se encuentran en las riberas de los ríos, incluso en rocas que permanecen sumergidas durante las crecientes. Río Guayabero.
Fotografía: Angélica Montes Arango
Las figuras representadas en los petroglifos hacían parte de mensajes formados por conjuntos de símbolos organizados según reglas inteligibles.
Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero
Cuándo y por quiénes fueron elaboradas las pictografías que se encuentran en los escarpes rocosos de los cerros tabulares de la serranía de Chiribiquete, hacen parte de los grandes misterios del Mundo Perdido del Escudo Guayanés.
Fotografía: Archivo iM Editores
Cuándo y por quiénes fueron elaboradas las pictografías que se encuentran en los escarpes rocosos de los cerros tabulares de la serranía de Chiribiquete, hacen parte de los grandes misterios del Mundo Perdido del Escudo Guayanés.
Fotografía: Archivo iM Editores
En la Guayana colombiana subsisten 29 etnias indígenas pertenecientes a nueve familias lingüísticas.
Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero
Bastones ceremoniales de la etnia Tanimuka, de la familia lingüística Tucano.
Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero
Niños indígenas contemplando el impetuoso raudal Jirijirimo del río Apaporis.
Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero
La maloka rectangular es característica de los Desano, Tucano, Wanano, Makuna, Kubeo y otras etnias indígenas de la familia Tukano.
Fotografía: Archivo iM Editores
La estructura y la dinámica de la selva amazónica han sido moldeadas a lo largo de los siglos por las prácticas tradicionales de uso del suelo de las comunidades indígenas, como la chagra, donde manejan cultivos itinerantes.
Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero
La pesca es una actividad cotidiana en las comunidades indígenas de las familias Arawak, Caribe y Tukano.
Fotografía: Archivo iM Editores
La confección de flechas, arpones y trampas para capturar peces hace parte de las labores masculinas cotidianas.
Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero
Las mujeres se hacen cargo del procesamiento de la yuca brava y de la elaboración de mañoco y cazabe.
Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero
Los Macuna, Kubeo, Tucano, Tanimuka y otros grupos indígenas del Vaupés celebran todos los veranos el comienzo de la cosecha de chontaduro con el baile del muñeco, un ritual de intercambio entre malocas.
Fotografía: Diego Miguel Garcés Guerrero
Pictogramas de los escarpes rocosos de la serranía de La Lindosa, departamento del Guaviare.
Fotografía: Archivo iM Editores
Pictogramas de los escarpes rocosos de la serranía de La Lindosa, departamento del Guaviare.
Fotografía: Archivo iM Editores
Pictogramas de los escarpes rocosos de la serranía de La Lindosa, departamento del Guaviare.
Fotografía: Archivo iM Editores
Pictogramas de los escarpes rocosos de la serranía de La Lindosa, departamento del Guaviare.
Fotografía: Angélica Montes Arango
Uno de los imponentes paneles rupestres de Cerro Azul, departamento del Guaviare.
Fotografía: Angélica Montes Arango