Las fuentes de agua en la alta montaña dependen, en buena parte, de la fusión de los glaciares —cuando están presentes—, de las lluvias y del aporte de la neblina. Estos procesos son muy vulnerables a los cambios generados por la actividad del hombre. Laderas del volcán Nevado del Ruiz, cubiertas por una nevada reciente.
Fotógrafo:
Santiago Montes Veira |